Álbum Familia Huentecura Llancaleo

Testimonio I Luis Huentecura Colipi

NACIMIENTO Y LLEGADA

“Yo nací en Carahue. Taife, a 1 kilómetro de Taife, queda donde yo me crié, en el campo. Y ahí me crié. Después con los años me vine para acá. Llegué acá a los 19 años. Mi hermana, que está por ahím que en paz descanse, ella me… Yo era pobre, éramos pobre nosotros, para que andamos con cosas. Y ella me mandó ropa y me vine con esa ropa de ella que me mandó a mí. Llegué aquí. Yo vine por tres meses, porque me daban ataques epilépticos, no sé qué me daba. Me vine aquí y no sentí nada más. Y me que quedé aquí po. Venía por tres meses y llevo como cincuenta años aquí”.

YO FUI PANIFICADOR

“Yo fui panificador. En un principio yo entré barriendo, barriendo las panaderías y en el baño, lo hacía todo yo. Y después el patrón me dijo: “trabaja de panadero”, ya po listo. Y ahí aprendí a trabajar…y después yo era el mejor de todos. Yo fui maestro, fui de todo, pero no ahí, en otro lado. Es que uno aprende una cosa y la gente que está ahí no va a dejarlo, y los mapuche éramos muy mirados en menos en esos años, muy mirados en menos”.

MI SEÑORA, MARIA LLANCALEO PAILLAO

“Ella viene a ser mi familia. Mi suegra era hija de mi abuelito, la mamá de él. Ella era una machi, una rubia, bonita, no parecía mapuche. La conocí en Carahue, en Taife. Y ahí ellos me querían mucho. De chiquitito yo fui pifilquero, tocaba la püfülka yo.
Ella llegó aquí y yo estaba pololeando, pero no con ella, con una castellana. Nosotros decimos castellana, era castellana. No era mapuche. Y veníamos acá siempre y ella me limpiaba a ropa. Salíamos corbateados, de todo. Uno, yo, era tomador, pero yo me compraba mi ropa: camisas, prendedores —se usaba antes el prendedor—, parecía futre. Como ella era medio familia, me decía “vai a salir”, “sí, voy a salir”. Y después, no sé cómo, me tercié con ella. No me di ni cuenta, de repente estaba con ella. Yo dije: si me meto, me tengo que casar, estoy jodido, porque lo que más tenía mujeres yo”.

LA TOMA

“En el campamento estuvimos como cuatro, cinco meses quedamos ahí. Nosotros siempre nos reíamos porque allá no había tabla, no había nada. Había una rancha así con sábanas y ahí dormíamos nosotros. Teníamos techo no más, fonola y salíamos, y le poníamos candado a la puerta. Nunca nos robaron nada, era pura sábana a los lados”.

*El uso de las fotografías de este sitio web, solo puede realizarse con el permiso de las familias correspondientes y dueñas del archivo fotográfico. Queda prohibido el uso del material, más allá de la investigación relacionada con el libro y el sitio web del proyecto “Santiago waria mew, memoria y fotografía de la migración mapuche”. Cualquier otro fin debe ser consultado.